Nací un 10 de Febrero a las 23.59 horas, según consta en mi libro de familia, en Las Palmas de Gran Canaria, en una clínica concertada y con una familia que me quería y deseaba mi bienestar por encima de todas las cosas…

Pero ¡la cagaron! 

Haciendo caso al sistema que ha sexuado nuestros cuerpos, dándole importancia al hecho de nacer con unos genitales u otros y obligando a quién naciera con vulva ser mujer y a quién naciera con pene ser hombre.. Así que ¡fui niña para todo el mundo! 

¿Quién les había explicado a mis padres que eso no era así? ¡Nadie! Así que no los culpo.. Es más, los aplaudo, porque cuando con 27 años les expliqué por fin que yo era un hombre y que quería que todo el mundo lo supiera y me tratara con el respeto que merecía, tras varias conversaciones entendieron sin duda alguna lo que pasaba y me apoyaron en todo momento…

Años antes, me veían como una mujer lesbiana, porque salía con chicas siendo leída como chica también, y mi abuela (franquista y católica por desconocimiento y miedo) había sido capaz de entender que el amor no entendía de sexos ni de géneros…Me dijo ; «Yo solo espero que encuentres una buena compañera de vida…» El amor puede con todo, pensé yo.

Así que si, crecí siendo una persona con suerte, suerte por nacer en Canarias y no en África (ya sabemos lo que hubiera pasado con mis genitales) , suerte porque a pesar de nacer en una familia religiosa y con pocos recursos respetaron siempre mi libertad y me dieron todo el amor y la fuerza para ser auténtico en todo momento.

Ojalá fuera el mapa así ¿no? Pero todxs sabemos que en muchos lugares del mundo aún se asesinan, se torturan y se encierran a personas lgtbi simplemente por el hecho de SER o el hecho de AMAR…

Por eso mi introducción, porque está claro que esto que les voy a contar, si lo comparo con otras realidades del mundo pues parecen tonterías pero es que esas «tonterías» hacen daño y pueden matar…

La LGTBIfobia se puede manifestar en palabras, en vacíos, en amenazas y golpes… Solo tengo 33 años y recuerdo ir al instituto y encontrarme un grupo de personas con un cartel proclamando que yo era lesbiana sin yo haber manifestado mi opinión, recuerdo las miradas y los comentarios en la universidad porque algunas chicas consideraban que por ser «lesbiana» quería acostarme con todas y tenían miedo de que me lanzara encima…(No sé donde aprendieron que las lesbianas violan, porque todo lo contrario…) Aún siento el asco que me daban los tíos cuando me decían: «Da igual, no soy celoso y que seas lesbiana me pone más…» o peor, aún siento el miedo que pasé cuando al salir de un local de ambiente dos chicos nos gritaron a una amiga y a mi que si le comíamos la polla seguro se nos quitaba todo, que nos iban a follar y así sabríamos lo que era bueno…Como corrimos esa noche, llegamos a la estación de guaguas sin aire, ellos venían detrás y nos tiraron todo lo que pudieron para darnos caza (botellas, piedras…) Creo que a mi madre nunca le conté esto, no quería asustarla y que no me dejara salir más…

En 2013 comencé el tránsito, comencé a ser yo mismo, comuniqué a las personas que me rodeaban que yo era un hombre trans y que me llamaran Álvaro y en masculino. ¿Comencé a vivir con mis privilegios? ¡No! Porque aún se me notaban rasgos femeninos según la sociedad y ademas… ¡tenía tetas! Así que como persona trans visible y «a la que se le notaba» sufrí microtransfobias como seguir tratándome en femenino, decirme que me había equivocado de baño cuando entraba al de los chicos, algunas risas y burlas al pasear por la calle… He de reconocer que posiblemente debido a mi buen entorno, mi familia y que muy pronto conseguiría una barba y un cambio físico muy normativo no sufrí violencia mayor. Poco después aparecieron frases como : «Es que pareces un chico» , «Estás super logrado» , «No lo aparentas» , «Es que eres chico, chico…» Y para que lo sepan, esto son frases transfóbicas disfrazadas de amabilidad…

Asi que con una barba frondosa, con una autoestima trabajada y comenzando a trabajar dando formaciones y charlas sobre mi vida, la diversidad sexual y la felicidad conocí a la que ahora es mi compañera de vida.

Por múltiples factores nunca fui presentado como su novio en su familia pero es que ¿hay que hacerlo? ¿Tienes que llegar y decir… ¡Hola! Este es Álvaro y es mi pareja? ¿No se da por hecho al ver que dos personas se van a vivir juntas, comparten todo, asisten a los cumpleaños de lxs más pequeñxs de la familia y a los almuerzos de los sábados de la abuela? ¿No se entiende cuando se van de viajes juntxs, solo hablan el unx del otrx y sus miradas electrificarían un millar de edificios? ¡Pues no!

¡Y hasta el día que lo entendí todo nunca ví el porqué de esto…!

Y es que las personas lgtbi somos moda, somos causas, somos obras sociales…

Hay personas que no pueden entender como su hija se enamora de un trans pero si puede entender que le de cobijo en su casa porque el pobre ya tiene bastante con lo suyo…Y hay personas que su mentalidad machista e ignorante no les da para asimilar que un hombre no es hombre por tener pene, un hombre es hombre porque lo dice él, porque su identidad solo la decide él y no le importa al resto…El resto solo debe RESPETAR…

Pero te estarás preguntando cómo y cuando me di cuenta de esto, de que la transfobia existe, de como la transfobia golpeó mi estómago con tanta fuerza que aún me duele… Pues porque el día que el padre de mi pareja conectó una neurona con otra y entendió que estábamos juntxs quiso venir a matarme, sí, así como lo lees, nos llamó su madre y nos dijo que no abriéramos la puerta porque venía loco a matarme por arruinar la vida de su hija y la de él… Aún sigo pensando en como la arruiné, ¿por no poder darle un nieto biológico? ¿por qué se imaginó nuestras prácticas sexuales y ahora no puede borrarlo de su mente y le atormenta? ¿por que está enamorado de mi en secreto? 

Bromas aparte, en un segundo sentí todo el miedo y la tristeza que no había sentido nunca, las palabras que su padre pronunció en ese día y que llegaban a mis oídos me hacían sentir que toda mi lucha por ser yo, por ser hombre, por ser respetado habían sido en vano, que volvía a ser mujer ante los ojos de la gente, que hiciera lo que hiciera siempre para él sería una mujer o un hombre no completo, que jamás podría tener ese suegro con el que charlar y compartir momentos, que mi pareja tendría que elegir entre su padre o yo… Fui consciente de las consecuencias que ese odio traería a mi relación y a mi vida porque ahora sabía que esto funcionaba así, que cualquiera podía enterarse de que era trans y querer matarme por ello y que eso no solo me dañaba a mi, si no a quienes me rodeaban…

Pero aquí, la parte bonita de la historia, el final feliz que todxs deseamos… Le pedí perdón a mi pareja y ella me contestó que no volviera a pedir perdón por ser quien era, que el perdón debía ser de su padre hacia mi por su transfobia, por su odio, por su violencia, por su ignorancia, que ella no dudaba ni un segundo de estar conmigo, que era feliz conmigo y que si su padre no me respetaba, tampoco a ella, que si su padre no quería verme a mí, tampoco la iba a ver a ella… Y aunque yo no me alegro de que hayan roto su relación, si me alegro de que en ese momento ella me demostrara su amor, su apoyo ante un ataque tan doloroso como ese y sobre todo que haya sido voz y reflejo de tantas personas buenas que si entienden y respetan quién soy, que me haya defendido cuando yo por humillación, dolor y cansancio no podía…

Así que porque no todos los días son iguales y no siempre estamos guerrerxs, porque a veces no nos apetece ir con el escudo y porque te necesitamos, recuerda que somos tu pareja, tu hijx, tu hermanx, tu primx, tu sobrinx, tu nietx, tu abuelx, tu madre, tu padre, tu vecinx, tu profesor/a, tu doctor/a, tu jefx, ¡mucha gente a tu alrededor!

¡Únete contra la LGTBIFobia!

Gracias mi amor, porque juntxs vencemos cada día a la lgtbifobia ¡Te amo! ¡Va por ti!

 

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