Hoy recordé como una chica que trabajaba en una funeraria me dijo que el invierno era temporada alta para ellos porque la gente se moría más, a mi, que he perdido 5 familiares en 5 inviernos seguidos, no me hizo mucha gracia pero sin embargo entendí que en invierno todo se endurece, ¡hasta la vida…!
 
Por eso, quiero aconsejarte de manera rápida y sencilla sobre la muerte.
 
Si se te muere alguien cercano que amas, llóralo, patalea pero no quieras irte con él/ella, la vida es demasiado bella como para abandonarla… El primer año suele ser lo más difícil (el primer cumple, el primer aniversario, las primeras navidades, todo sin esa persona…)
Con el tiempo y con la distancia verás que por mucho que duela se puede seguir siendo feliz.
 
Si se muere alguien que no conoces o que no apreciabas pero si te importan sus familiares y amigxs solo tienes que ser una persona respetuosa y estar ahí, mostrar afecto, empatía y no querer destacar ni soltar frases como: ¡Qué buena persona era, ya por lo menos descansó, no se lo merecía…! Y mucho menos preguntes: ¿Cómo fue? ¿Estaba sola? ¿Y estás bien?
¡Se llama morbo y torpeza!
Utiliza frases tan sencillas como: «Lo siento, Estoy aquí si me necesitas, te quiero mucho», interésate por si ha comido, dormido, si quiere que le ayudes en algo, haz que coja aire, que se ría y desconecte un rato porque si no lo sabes en los duelos o se ríe o se llora, no hay un punto intermedio.
 
Sea quién sea quién se muera, da igual la edad que tenga y de qué forma haya muerto, si quieres a esa persona duele y ese dolor es totalmente respetable pero recuerda que la muerte es una parte más de la vida, que nos hace ser más conscientes de que tenemos fecha de caducidad y que debemos aprovechar la vida mucho más de lo que lo hacemos, así que no pares de cumplir sueños, de alcanzar metas, de cometer locuras…
¡No pares de amar, volar y vivir, ya cuando llegue la muerte te parará ella…!

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